Los bonos de Carbono, empiezan a fluir en el Cono Sur para recuperar de la desertificación a 3 millones de hectáreas de la Patagonia, los beneficiarios serán productores y empresas que apoyen las prácticas de Agricultura Sostenible y Ganadería Regenerativa y la reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI), así mismo las grandes empresas mundiales que tienen el compromiso de reducir su huella de Carbono y la emisión de GEI.
En el sector agropecuario los drones se usan para la supervisión y mapeo de predios y campos; vigilancia y monitoreo de cultivos, plagas y enfermedades; redes de irrigación, riegos más eficientes; y aplicación de agroquímicos de una forma más adecuada, económica y segura, que reduce el riesgo de contaminación y daños a la salud de los usuarios y más precisa en áreas de difícil acceso y condiciones del cultivo.
En relación a esta tecnología es importante comentar que, “de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pérdida económica por plagas y enfermedades en el sector agrícola se calcula entre los mil 100 billones de dólares al año, es por ello que la tecnología ha cobrado un gran valor entre este sector y ha sido la clave para detonar su productividad, muestra de ello es la fumigación por medio de drones especiales, quienes realizan esta tarea en tan sólo 15 minutos por hectárea.” https://www.agromarketing.mx/agrotecnologia/fumigacion-aerea-con-drones/
Las aplicaciones de soluciones de agroquímicos, como fertilizantes foliares, bioestimulantes, pesticidas químicos de síntesis, entre otros, normalmente se aplican de manera manual utilizando mochilas de 19 litros, terrestre utilizando aspersores de 200 y 600 litros de capacidad, con aguilón de diferente longitudes y números de boquillas acopladas al tractor y de manera aérea con avionetas que tienen depósitos con capacidad de 60 litros.
Hace 10 años salió al mercado el primer dron fumigador con un deposito de 10 litros, posteriormente se diseñaron de 20 l, 30 l y actualmente ya hay de 40 litros de c apacidad, los aviones fumigadores ponen sus barbas a remojar.
¿Que tan eficientes son los drones fumigadores con respecto a otros medios de aspersión?
Se mencionan a los modelos DJI Agras T40, DJI Agras T30 y DJI Agras T10 como algunos de los mejores drones para los agricultores. incluso pueden fumigar los cultivos en la noche, debido a que cuenta con potentes luces LED que iluminan su recorrido, puede fumigar de 20-30 hectárea s por día.
En el Día Mundial de la Biodiversidad es importante reconocer la función que hace la microbiología del suelo para mantenerla e incrementarla, ya que el 25 % de la biodiversidad en el planeta está en el suelo, donde sobresalen los microorganismos como hongos, bacterias fijadores de Nitrógeno y solubilizadoras de Fósforo, protozoarios y actinomicetos, entre otros que integran la gran microbiota que junto con la meso fauna, como lombrices de tierra, cochinillas, insectos y otros pequeños vertebrados e invertebrados, que interactúan entre ellos, así como con las plantas y otros animales sobre la superficie, generan toda una red de actividad biológica.
Algunos de los beneficios que la biodiversidad y su actividad biológica nos proporcionan y que actualmente son ampliamente valorados por el encarecimiento y escasez de fertilizantes químicos de síntesis, son la fijación de Nitrógeno atmosférico y la solubilización de Fósforo, a través de los microorganismos que integran el suelo.
El aire está compuesto por el 78% de Nitrógeno (N2) relativamente no reactivo, por los mismo no disponible para las plantas, por lo que se requiere que los microorganismos fijadores actúen, lo conviertan en compuestos más reactivos como Nitratos NO3-2, Nitritos NO2-1 y amonio NH4+1, gracias a la catálisis del complejo enzimático nitrogenasa que se realiza en los nódulos radiculares. “Entre los seres vivos, los únicos capaces de llevar a cabo la fijación de N son organismos procariotas. Estos organismos fijadores de N o diazotrofos llevan a cabo este proceso gracias al complejo enzimático nitrogenasa que se encuentra exclusivamente en organismos procariotas y cataliza la siguiente reacción: N2 + 16 ATP + 10 H+ + 8 e- → 2 NH4+ + H2 + 16 Pi + 16 ADP” https://www.unavarra.es/herbario/leguminosas/htm/fijacion_nitrogeno_L.htm
La liberación de ácidos orgánicos , sideróforos y enzimas, la producción de exopolisacáridos (EPS) y la excreción de iones Hidrogeno, son los principales mecanismos de acción de los microorganismos solubilizadores de fósforo, los cuales se encuentran dentro de un grupo funcional de PGPM (microorganismos promotores de crecimiento vegetal por sus siglas en inglés), que incluyen no solo bacterias , sino hongos y actinomicetos, con gran capacidad de solubilizar fosfatos minerales fijados en el suelo por iones Ca, Al o Fe volviéndolos insolubles y por lo tanto no disponibles para las plantas en su nutrición.
La importancia del suelo en la alimentación de la humanidad es innegable, ya que de éste proviene el 90% de los alimentos que consumimos, desafortunadamente entre el 52 y el 60% de los suelos a nivel mundial sufren de severa degradación física, química y biológica, que demanda una urgente intervención de Organismos Internacionales, Gobiernos y Sociedad civil, ya no basta con designar al 5 de diciembre como el Día mundial del suelo, como lo hizo la FAO ( Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura por sus siglas en inglés), se requiere mucho más; se requiere restaurarlos, regenerarlos a efecto de que recuperen su biodiversidad y fertilidad.
La microbiología del suelo es una de las condiciones que más se ven afectada por esta degradación total, ya que tanto la afecta la degradación física ( p.e. el nivel de compactación) como la degradación química (p.e. salinidad CE, pH, pesticidas químicos de síntesis) como la propia degradación biológica (v.g. materia orgánica y disminución de biodiversidad, entre otras), lo cual se refleja en una pérdida de fertilidad y otras propiedades del suelo, en detrimento de su productividad y sostenibilidad agrícola.
“La agricultura sostenible es la principal estrategia para contrarrestar el rápido declive de la calidad ambiental por medio del mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas (Muleta et al., 2013). En ese contexto, el uso de enmiendas microbianas representa una opción amigable desde el punto de vista ambiental como alternativa a la aplicación de fertilizantes minerales solubles. Dichas enmiendas se producen a partir de microorganismos con diferentes capacidades promotoras de crecimiento vegetal y que en su conjunto reciben el nombre de microorganismos promotores de crecimiento vegetal o PGPM (plant growth promoting microorganisms). Corpoica Cienc. Tecnol. Agropecu. (2014) 15(1) 101-113
Para incrementar la biodiversidad del suelo existen varias medidas preventivas y correctivas que se incluyen en el modelo de Agricultura Sostenible Regenerativa, algunos de cuyos principios son: 1) La no disturbiación del suelo (nula o mínima remoción del suelo) 2) Cobertura vegetal permanente ( siembra directa sobre los residuos de la cosecha anterior, eliminando la quema) 3) Rotación de cultivos, principalmente alternando leguminosas (que fijan Nitrógeno atmosférico en simbiosis con el Rhizobium) y gramíneas, eliminando el monocultivo y 4) Evitar al máximo el uso de fertilizantes y pesticidas químicos de síntesis o en su caso hacer un uso racional y consciente de estos.
La biodiversidad, la salud y la fertilidad del suelo, están directamente e indirectamente con la productividad y sostenibilidad agrícola, cuyo diagnóstico deberá partir en año cero de un análisis de suelo agua y microbiológico, con el fin de identificar los factores determinantes y limitantes de la producción, que nos permitan diseñar los programas de manejo e intervención agronómica más adecuados a cada situación en particular y así lograr generar valor con resultados de impacto social, económico y ambiental.
Recién acabo de participar en un webinar sobre la Microbiología del suelo dictado por la Dra Armenia Velazquez donde se enfatizó sobre la importancia del suelo en la alimentación de la humanidad, ya que de el proviene el 90% de los alimentos que consumimos, desafortunadamente entre el 52 y el 60% de los suelos a nivel mundial sufren de severa degradación física, quimica y biológica, que demanda una urgente intervención de Organismos Internacionales, Gobiernos y Sociedad civil, ya no basta con designar al 5 de diciembre como el Día mundial del suelo, como lo hizo la FAO ( Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura por sus siglas en inglés), se require mucho más.
La microbiología del suelo es una de las condiciones que más se ven afectada por esta degradación total, ya que tanto la afecta la degradación física ( p.e. el nivel de compactación) como la degradación química (p.e. CE, pH, pesticidas químicos de síntesis) como la propia degradación biológica (v.g materia orgánica y disminución de biodiversidad, entre otras), lo cual se refleja en una perdida de fertilidad y otras propiedades del suelo, en detrimento de su productividad y sostenibilidad agricola.
Medir la huella hidrica a nivel mundial en todas las actividades economicas es una tarea pendiente, en la Agricultura es un tarea urgente, porque más del 77% de agua se consume en el Agro, es por ello que se debe implementar Políticas que impulsen el Uso Racional y Consciente del agua, a través de Programas de Capacitación, Tecnificación del riego y transferencia tecnológica.
En el Bajío dejaron de sembrarse más de 70 mil hectáreas en el pasado ciclo O-I 22’23 que recien está concluyendo, ante la falta de agua en las presas para aplicar al menos 3 riegos de auxilio, los productores optaron por dejar descansar la tierra y esperar el ciclo Primavera Verano que es el más productivo y tienen el beneficio de la lluvia, que otrora era una maravilla por su abundancia y distribución uniforme y constante durante el ciclo del maiz y sorgo desde finales de mayo a septiembre, con mas de 700 mm.
Ahora el Cambio Climático ha cambiado el patrón y cantidad de precipitación pluvial, cuyos datos duros son 4 ciclos de menos de 500 mm anuales registrados en los últimos 12 años, el maíz requiere 550 mm para su crecimiento y desarrollo normal. ¿Qué debemos hacer? Ahora el promedio histórico de precipitación pluvial de los últimos 30 años es 605 mm anuales; en el 2002 eran 685 mm.
En los últimos 10 años se ha intensificado el análisis y la discusión sobre la necesidad de llevar el registro y la medición de la huella hídrica, la huella de carbono y la huella ecológica, en la producción de bienes y servicios para satisfacer la demanda de 8000 millones de habitantes del planeta que recién este año se registraron.
En las actividades primarias, industriales y de servicios, las más criticadas por cuestiones de contaminación ambiental y contribución a la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI), del calentamiento global (CG) y del cambio climático (CC) han sido las primeras mencionadas y, dentro éstas la Ganadería es la que mayores efectos nocivos se le atribuyen, por ejemplo, ser responsable del 18% de la emisión de GEI, dentro de los cuales figuran el óxido nitroso (N2O), el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4).
La Agricultura es otra de las actividades que por los sistemas de producción tradicionales que aplican, no son sostenibles, mucho menos regenerativos, debido a que realizan un excesivo laboreo de los terrenos, porque son dispendiosos de agua y además hacen un uso indiscriminado de agroquímicos. Expertos acusan que la actividad agrícola genera el 30% del total de los GEI, principalmente debido -se reitera- al uso de fertilizantes químicos de síntesis, plaguicidas y desechos animales, además por la alta remoción del suelo durante la labranza tradicional que libera el carbono orgánico del suelo (COS) capturado.
Los pronósticos nos son nada esperanzadores ya que, según la FAO, “esa tasa seguirá aumentando como consecuencia del incremento de la demanda de alimentos por parte de una población mundial cada vez mayor, el aumento de la demanda de productos lácteos y cárnicos, y la intensificación de las prácticas agrícolas.” FAO/IAEA Organismo Internacional de Energía Atómica. Mayo,2023
El mayor consumo de agua se registra en la Agricultura a nivel mundial con 77% del total, el resto es para consumo doméstico, industrial y otros usos. en nuestro país el consumo es mayor, teniendo una huella hídrica considerable, sólo por mencionar un dato para producir un kilogramo de maíz se aplican 900 litros de agua. (Conagua, 2022)
El suelo es otro de los elementos del Agroecosistema que requiere restaurarse, ya que no basta con conservarlo, debido a que más del 60% sufren diferentes niveles de degradación física, química y biológica, lo cual se manifiesta con erosión hídrica y eólica, excesiva compactación, alta salinidad, disminución de la velocidad de infiltración del agua y de la materia orgánica, lo que afecta drásticamente la fertilidad de los suelos.
Para revertir la situación anteriormente descrita, la propuesta de valor es implementar un modelo de Agricultura Sostenible Regenerativa (ASR), cuyo eje transversal es la Labranza de conservación, a la cual se le suman los componentes de Nutrición Balanceada, el Manejo Integrado de Plagas, enfermedades y malezas MIPEP, y el Uso racional del agua vía tecnificación del riego.
La ASR tiene como propósitos fundamentales, hacer un uso racional y consciente de los recursos agroecológicos actuales, principalmente suelo y agua, por las generaciones actuales, sin detrimento de su posterior aprovechamiento por las generaciones futuras y sin menoscabo de su productividad.
Los principios de la Agricultura Sostenible Regenerativa son 1) Mantener cobertura del suelo 2) Disminución de la labranza (mínima o nula remoción del suelo), 3) Diversidad de cultivos, 4) Mantener raíces vivas en el terreno 5) Reducir paulatinamente el uso de Pesticidas y agroquímicos y 6) Incorporar a la Ganadería.
La práctica continua de la ASR a la postre, contribuirá a recuperar la salud del suelo, logrando la restauración paulatina de sus componentes físicos, químicos y biológicos, pero para ello se requiere registrar, medir, evaluar y retroalimentar, partiendo de un diagnósticos de año cero o línea base, con la caracterización agronómica del predio, con un análisis de suelo, agua y microbiológico y proyectando a mediano y largo plazo ( 5, 10 y 15 años), los resultados que esperamos obtener por la intervención del Agrónomo y del productor en esta tarea pendiente.